Queridos hermanos y hermanas:
En la última Asamblea General de nuestra Iglesia, se decidió volver a realizar una práctica litúrgica que viene del principio de nuestra raíz metodista. Juan Wesley había instituido alrededor del 1740 un servicio especial para ser realizado el primer domingo del año nuevo. Se trata del Culto del Pacto. Wesley entendía que todo cristiano/a debe renovar, por lo menos una vez al año, su pacto con el Señor. Es decir, recordar los votos realizados en ocasión del bautismo, o al haberse recibido como miembro de la Iglesia.
La XXII Asamblea General de nuestra Iglesia, decidió que el Servicio del Pacto se realizara –a partir del año próximo- el domingo posterior al domingo de Resurrección.
Estamos muy lejos de Semana Santa, pero creo oportuno en este, nuestro 50º Aniversario, que podamos tener presente parte de lo que dice esa liturgia pensada por el fundador del movimiento metodista. En ella leemos lo siguiente:
Compromiso:
Reafirmamos nuestro compromiso de vivir la vida cristiana y cumplir los votos que hemos asumido como miembros de la Iglesia de Cristo. Confesamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Prometemos fidelidad a su Reino. Recibimos y profesamos la fe cristiana conforme al testimonio de las Sagradas Escrituras. Seremos leales a su Iglesia, la sostendremos con nuestras oraciones presencia, dones, contribuciones y servicio. Nos consagramos como ministros de Jesucristo en el mundo, testificando de su gracia y participando con amor y en espíritu de servicio de la vida de la comunidad. Con la ayuda de Dios nos comprometemos a asumir aquellas tareas que nos permitan crecer como seguidores de Jesucristo, y a capacitarnos mejor para el fiel cumplimiento de la vida y la misión de la iglesia.
En este 50º Aniversario que estamos festejando en este año se hace necesario que volvamos a consagrarnos a Dios. Damos gracias a Dios por todos los hermanos y hermanas que a lo largo de los años han puesto sus manos, sus dones, esfuerzos, tiempos, dinero al servicio del Reino en este lugar. Hermanos y hermanas que han dejado sus huellas en nosotros y en esta comunidad de fe. Hoy, somos nosotros y nosotras quienes debemos dejar huellas en el camino. Debemos renovar el Pacto con nuestro Dios. Debemos ser conscientes que son nuestras manos, nuestros dones, nuestros esfuerzos, tiempo y dinero, los que hoy necesitan ser puestos al servicio de nuestro Dios y de su Reino.
Hoy en día, mucho más que años atrás, vemos personas que desde diferentes lugares se comprometen por un mundo y una sociedad mejor. Algunos lo hacen desde la política, otros se suman al trabajo de ONGs, algunos hacen trabajos como voluntarios/as, otros participan de distintas campañas solidarias, etc. Es sumamente importante y necesario que escuchemos el llamado de Dios a buscar y trabajar por ese mundo mejor y esa sociedad más justa desde la Iglesia. La Iglesia no es un lugar solemne donde se ora y nada más. ¡De ninguna manera! Es un lugar desde donde se trabaja para hacer realidad en medio nuestro el Reino de Dios. El Reino que se manifiesta en relaciones de amor, justicia, igualdad de oportunidades, inclusión, solidaridad, fraternidad, vidas dignas para todos y todas, etc.
La Iglesia Evangélica Metodista Argentina en Temperley tiene muchos años más por cumplir. Lo que se hace hoy y lo que se puede seguir haciendo, depende de nuestro compromiso y nuestra consagración.
Quiera Dios, que todos nosotros y nosotras renovemos nuestro pacto con Dios, renovemos nuestro compromiso, nuestra consagración y nuestra disposición a servirle. Si el criterio para ser una Iglesia fiel, es intentar cumplir lo que Dios espera de ella en el lugar en el que está, un cristiano o cristiana fiel, será quien responda afirmativamente al llamado de Dios en este tiempo. Dios quiere una iglesia fiel, un pueblo comprometido.
Un abrazo en Cristo
P. Maximiliano A. Heusser

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